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Editorial Iris 2020

¿Con qué equipo trabajas?
Tengo un cuerpo Nikon D800 y 2 objetivos zoom 24-70 y 70-200 f 2.8 de Nikkor. Además de 2 nikkor fijos, un 50 f 1,4 superluminoso y un precioso 85 milímetros f 1,8 más específico para retrato.
Para iluminación confío -y me puedo permitir- la marca Godox. Tengo un AD600 como luz principal y un AD200 como secundario para recorte o luz de contra. En modificadores y entre otros tengo una softbox de 120 cm que da una luz muy muy suave y que uso para casi todo y un beauty dish de 56 cm blanco, del que estoy enamoradísimo.

De las fotos que nos mandas, ¿Cuál es la que más te gusta y por qué?
De las primeras imágenes que realizamos. Tomada así mismo con la modelo saltando. Limpié en la postpo el fondo blanco. Es muy de revista/editorial. Y a mí me recuerda a una Mary Poppins del S-XXI.

¿Qué es lo mejor de ser fotógrafo? ¿Y lo peor?
Saca una parte de mí que poco a poco voy reconociendo como mía y me encanta. Nunca pensé que tuviera duende fotográfico aunque mi profe de fotografía así me lo decía. Pienso que el buen hacer, la humildad y el respeto no se han de perder nunca: con nadie del equipo, modelos, maquilladoras, estilistas… ni con uno mismo. Nunca se deja de aprender.

¿Cuéntanos por qué te dedicas a la fotografía y desde cuándo? ¿Eres profesional o aficionado?
Me inicié en 2010 con una Nikon D90 tras un viaje a Venecia. Tras esa “iluminación” vino la formación. Realicé cursos tanto de fotografía propiamente dicha, como de Photoshop y workshops y talleres para conocer el mundo del modelado y la iluminación. Y sigo aprendiendo porque nadie lo sabe todo. Mi lema es aquello de Ansel Adams: No tomas una fotografía, la haces tú.
Desde 2014 pertenezco a Afosants- Associació Fotogràfica de Sants. En la actualidad he logrado el título de Artista de la Federación Internacional de Artistas Fotográficos -FIAP- (AFIAP), los títulos Maestro 2 estrellas de la Federación Catalana de Fotografía (MFCF 2*) y de la Confederación Española de Fotografía (MCEF/b), habiendo recibido varias menciones y premios en concursos internacionales de fotografía.

¿Qué temática o género practicas habitualmente?
Fotografía editorial y de retrato usualmente con modelos femeninas con las que me siento muy cómodo. Aunque también disfruto la foto de paisaje, larga exposición, fotografía nocturna y naturaleza muerta. Definitivamente, mi equipo está enfocado a esos temas; me veo como un artista vocacional.

¿En qué o en quién te inspiras normalmente?
Sigo a una infinidad de fotografos rusos: Alexander Vinogradov, Renat Fotov, Yuri Nesmelov, Marina Sheglova, Zach Rise, Denis Drozhzhin, Galina Zhizhikina, Amina Donskaya y como no, mi amiga Anna Volynskaia. Y es que la escuela rusa tiene muchos nombres pero un único estilo muy pictórico hiperrealista. También es un poco como ellos: melancólico y sentimental, basado en un completo dominio de la luz y las formas. Y me gusta.

¿Qué querías transmitir con esta sesión en particular, cuáles eran sus objetivos? ¿Alguna curiosidad que contar acerca de ella, alguna anécdota en su desarrollo? ¿Conseguiste los objetivos planteados o surgió algo diferente?
Precisamente esta sesión se coció muy a fuego lento. En los primeros días de pandemia en abril/2020 nos enviamos varios (muchos) mensajes la modelo y un servidor. No sabíamos como evolucionaría el confinamiento así que planificamos el tema, las posibilidades y sólo quedaba pendiente una fecha teórica que pusimos para después de verano a la espera de tomar decisiones si no se podía.
El moodboard y los esquemas de iluminación estaban completamente estudiados mucho antes de la sesión. Y como en toda buena sesión hubo su anécdota: al llegar al estudio descubrí que me faltaba el disparador, así que se retrasó el ratito que tarde en ir y volver a buscarlo.

Lo peor es montar una sesión TFCD y la falta de compromiso, de valorar el trabajo por parte de las personas integrantes. Excusas para anular una sesión preprogramada como la defunción de una abuela -ya iba por la quinta o sexta iaia fallecida…-, o como decía otro fotógrafo conocido: contaba que una modelo no podía acudir porque se le había muerto la iguana.
Eso es terrible. Y precisamente por eso, sólo hago TFCD con algunas modelos con potencial que conozco de la vida real.

¿Cuál ha sido, hasta el momento, tu mayor logro en la fotografía? ¿Y te gustaría también contarnos algo que a lo mejor no salió tan bien como pensabas, pero te sirvió para aprender algo importante?
Recibí a primeros de 2019 el mayor premio en un concurso internacional de fotografía: la Medalla de Oro FIAP. Esa fotografía fue la mejor entre miles.
Este año he logrado muchos premios: en 2 de cada 3 concursos en los que he participado he recibido galardón. El mayor/mejor reconocimiento de este año ha sido un “no premio”: ser 3er best author en el Salon International de Tulle, Francia que incluía un cheque. La moraleja es que no hace falta ser el mejor para tener unas fotografías muy buenas.

¿Cómo te preparas en esta profesión? ¿Y cuáles son tus próximos objetivos y/o proyectos?
Si se trata en estudio busco constantemente esquemas de iluminación nuevos para no aburrirme. Son retos que me propongo. En cada sesión tiene que haber un nuevo esquema asumible.
En exterior busco la localización más adecuada junto con la época más favorable, fotos de la misma temática y que la modelo, ahora sí, cuadre con mi idea. No al revés.

“Editorial Iris 2020”
Fotografía: Tino Guijarro @tinoguijarro
Modelo: Iris Espada @esirismodel
Estilista: Iris Espada @esirismodel
MUAH: Paula Yuste @yusteprofesional

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